Control de Costes

Control de costes en restaurantes: el problema que casi nadie mira a tiempo

Comprar mejor no es controlar costes. Te explicamos por dónde se escapan realmente los márgenes y cómo detectarlo antes de que sea demasiado tarde.

Por Redacción GastroLab · ·7 min de lectura
Control de costes en restaurantes: el problema que casi nadie mira a tiempo

El margen que desaparece sin que nadie lo vea

La mayoría de los restaurantes que tienen problemas de rentabilidad no los detectan hasta que ya es tarde. El margen bruto puede parecer aceptable en el papel mientras, en la práctica, una combinación de mermas no controladas, escandallos desactualizados y compras sin análisis devora silenciosamente los beneficios.

El escandallo: la herramienta que casi nadie actualiza

El escandallo es la herramienta básica del control de costes en restauración: un documento que detalla el coste exacto de cada plato, ingrediente por ingrediente. El problema no es que los restaurantes no tengan escandallos. El problema es que no los actualizan. En un entorno de inflación de materias primas como el que vivimos, un escandallo que lleva 6 meses sin revisarse puede estar mostrando datos que ya no reflejan la realidad.

Si el precio del aceite de oliva sube un 40% y el escandallo no se actualiza, el restaurante sigue pensando que su margen sobre ese plato es del 68% cuando en realidad ha caído al 54%. La diferencia no aparece en ningún reporte hasta que se cierra el mes y se compara con el presupuesto.

Los tres grandes sumideros de margen

1. Las mermas no controladas. En un restaurante medio, entre el 15% y el 25% del producto comprado no llega al plato del cliente. Se pierde en procesado, en caducidades, en errores de cocina y en robos hormiga. Sin un sistema de control de stock riguroso, estas pérdidas son invisibles.

2. Las porciones variables. Si el chef que trabaja el lunes sirve 180 gramos de pasta y el del jueves sirve 220, el coste del plato varía un 22% según quién esté en cocina. La estandarización de recetas no es burocracia: es control de margen.

3. Las compras sin análisis. Comprar al proveedor de siempre sin comparar precios es un lujo que pocos restaurantes se pueden permitir. Soluciones digitales de gestión de compras permiten hoy comparar precios entre proveedores en tiempo real y detectar desviaciones automáticamente.

No controlar los costes es como conducir mirando solo por el retrovisor. Cuando ves el problema, ya lo has dejado atrás.

Cómo implementar un sistema de control de costes real

El primer paso es digitalizar los escandallos y vincularlos al sistema de compras y de ventas. Cuando esto está integrado, el software calcula automáticamente el coste teórico de cada plato vendido y lo compara con el coste real. La diferencia es lo que se está perdiendo.

El segundo paso es establecer revisiones periódicas. Una revisión mensual de escandallos y una revisión semanal del inventario son el mínimo. Los restaurantes más avanzados hacen inventarios parciales diarios en las partidas más costosas (carnes, pescados, bebidas premium).

La tecnología que hace viable el control

Hasta hace pocos años, un control de costes riguroso requería un controller financiero a tiempo completo. Hoy, plataformas como las que ofrece Formahostel para la gestión integral de restaurantes permiten automatizar buena parte de este trabajo, desde la actualización de escandallos hasta el análisis de desviaciones. El resultado es que un restaurante de tamaño medio puede tener un control de costes equivalente al de una cadena, con una inversión en software de unos pocos cientos de euros al mes.